Sobre Pablo María Hernández
Vi la luz de este mundo el 18 de diciembre de 1940, en la comunidad rural de Sabana Angosta del municipio de la Jagua San Rafael, hoy municipio Villa Tapia, de la provincia Hermanas Mirabal.


Mis progenitores fueron Pablo Disla y María Eugenia Hernández. Ambos no eran letrados, pero estaban dotados de esa inteligencia natural que se adquiere poniendo en práctica el sentido común y la valentía que nos da superamos las adversidades de nuestro diario vivir. Pienso que son esas experiencias las que nos obligan a buscar alternativas contundentes para salir adelante.
Mis viejos no eran dueños de fincas, pero sí de lo que se denominaba un fundo de tres tareas (aproximadamente 2000 metros). En esa tierra cosechábamos los vegetales y las viandas suficientes para la alimentación de nuestra familia.
Todos sus hijos somos legítimos, pero por errores cometidos por algunos empleados de la época y el poco conocimiento de mis viejos, algunos de mis hermanos llevan el apellido Disla Hernández; otros Hernández Disla, como yo.

Sin embargo, ese error no ha sido un problema para nosotros por la conciencia, lealtad y auténtica hermandad que nos profesamos.
Esa hermandad pura y esencial se ha mantenido en el tiempo gracias a las normas, enseñanzas y los sabios consejos que nos dieron nuestros padres. Ellos nos orientaron, nos enseñaron principios, normas éticas y morales, como el respeto a los mayores, a no adueñarnos de lo ajeno, a trabajar unidos para ganarnos el sustento de toda la familia.
Durante la infancia, lo único que pusieron en nuestras manos fue la responsabilidad de ir a la escuela y de ayudar en la casa, porque estaban convencidos que esa era el única vía hacia la superación.
Mis tres primeros hermanos solo tuvieron la formación de la comunidad rural –tercero y cuarto curso-; dos completaron la primaria hasta octavo curso.
Los últimos cuatro terminamos el bachillerato y pasamos a los estudios universitarios obteniendo grados de licenciatura, maestría y quien suscribe, un doctorado Magna Cum Laude de la primera casa de altos estudios de América, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
En mi caso, realicé mis estudios de licenciatura en pedagogía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 1967. Tengo un doctorado en Ciencias de la Educación en la misma universidad, en 1971. Luego, realicé una licenciatura en Filosofía, ambas con mención honorífica Magna Cum Laude.
Además, he realizado un conjunto de cursos de Postgrados Educación Permanente en distintas áreas de las Ciencias Sociales y la Planificación.
Tengo obras relacionadas en el área de la Teoría de la Pedagogía, la Historia de la Educación General y Dominicana; así como la planificación de currículo entre ellas el título Educación Integral para el Desarrollo.
En el área de la Filosofía, mis obras abordan una amplia gama de temas como los fundamentos de la Filosofía, temas históricos de Lógica, de Teoría del conocimiento, Didáctica de la Filosofía, Ética y en los apasionados temas de investigación científica que ya suman cuatro obras.
Actualmente, estoy escribiendo un próximo libro, en el que estoy dejando plasmado mis conocimientos en estas áreas y mi deseo de que más personas se nutran de los mismos y además una obra sobre Turismo Cultural en la República Dominicana, en proceso de producción.
Carrera profesional
En total, el profesor Pablo María Hernández fue docente de educación media durante 18 años y 50 años como catedrático universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Un total de 68 años dedicados al magisterio, formando múltiples generaciones de profesionales. La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) puso en circulación este viernes el libro “Diccionario filosófico general”, de la autoría del maestro Pablo María Hernández, con la cual suman 24 las obras literarias escritas por el académico. En el 2012, el maestro Hernandez, recibe reconocimiento de parte autoridades FCE, por su gran desempeño como ex director Escuela Pedagogía UASD.
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) el 7 de agosto del 2015 puso en circulación el libro “Diccionario filosófico general”, de la autoría del maestro Pablo María Hernández.

Familia
En el plano familiar, tengo cuatro hijos Maribel E. Hernández D., Flérida Mayté Hernández D., Dixy Lee Yulissa Hernández D. y Pablo María Hernández (EPD). Ellos son mi orgullo, mi gran tesoro. En 1994, contraje matrimonio con la profesora Gilda Adames Martínez con quien vivo desde entonces.
Mis hermanos y yo fuimos educados e instruidos para buscar el conocimiento, transmitido a nuestros cerebros como el arma más efectiva para combatir la pobreza, como dice al respeto Peter Druker en los Estados Unidos de Norteamérica, la Unión Europea y en Japón.
Peter Dunker (USA), quien asegura que “la única ventaja real y sostenible en las sociedades exitosas del futuro, es la relación entre el conocimiento y su uso por los individuos, no obstante, el conocimiento mismo de una persona educada es distinto de su concepción actual en las sociedades capitalistas”.

